El bombardeo estadounidense tuvo como objetivo un campamento cerca de Sabratah, 125 kilómetros al oeste de Trípoli, donde entrenaban milicianos vinculados a dos grandes antentados cometidos en año pasado en Túnez.
Al menos 40 personas, entre ellas mujeres y niños, murieron ayer en un bombardeo de aviones de Estados Unidos contra un campamento del Estado Islámico (EI) en Libia donde se entrenaban milicianos vinculados a dos grandes atentados cometidos el año pasado en Túnez, informaron medios internacionales.
El diario estadounidense The New York Times dijo que la inteligencia norteamericana trataba de determinar si en el ataque murió Nouredine Chouchane, uno de los principales líderes del EI en la zona y al que se vincula directamente con los dos sangrientos atentados en Túnez.
Uno de los atentados tuvo como objetivo el Museo del Bardo, en la capital tunecina, en marzo del pasado año y en el que murieron 22 personas. El segundo se produjo en junio, en una zona hotelera de la población costera de Susa, donde mataron a 28 personas.
El bombardeo estadounidense tuvo como objetivo un campamento cerca de Sabratah, 125 kilómetros al oeste de Trípoli, informó The New York Times, que citó a funcionarios estadounidenses a los que no identificó.
El diario dijo que más de 30 miembros del EI murieron en el ataque, en su mayoría militantes procedentes de Túnez.
Una fuente de seguridad libia dijo que los muertos fueron al menos 40, entre ellos mujeres y niños.
Según las fuente, que tampoco fue identificada, el ataque tuvo lugar un inmueble situado en el barrio de Qasr Talil, en el extrarradio de la ciudad, a medio camino entre Trípoli y la frontera con Túnez, y todas las víctimas del mismo son de nacionalidad extranjera.
“Hay al menos seis heridos graves. Ninguno de los muertos es de nacionalidad libia”, afirmó.
Libia vive sumida en el caos desde el derrocamiento de Muammar Kaddafi por una revuelta mayormente islamista apoyada por una campaña de ataques aéreos de la OTAN, en 2011.
El país tiene dos gobierno rivales, y en él operan decenas de grupos armados que participaron de la revuelta y que se niegan a entregar sus armas. Además, la anarquía permitió la expansión del EI, el grupo islamista que controla extensos territorios en Siria e Irak.
Todos esos actores se enfrentan entre sí por el dominio del país y sus ricos recursos naturales.
Aunque no ha habido intervenciones militares internacionales desde la caída de Kaddafi, no es la primera vez que Estados Unidos, que está bombardeando al EI en Siria e Irak, ataca al grupo también en Libia.
El año pasado, un ataque de aviones estadounidenses mató al líder del EI en Libia, el iraquí Abu Nabil, el mismo día de los atentados del grupo en París, el 13 de noviembre.
De confirmarse el nuevo ataque norteamericano, sería el primer bombardeo occidental sobre Libia desde que hace un año los gobiernos rivales de Trípoli y Tobruk iniciaran un diálogo bajo la tutela de la ONU para tratar de poner fin a la división y llenar el vacío de poder que amenaza el país.